La Ciudad comprará armas Taser

Se adquirirán 400 unidades. El gobierno de Larreta podría desembolsar alrededor de u$s 600.000

La incorporación de armas Taser a la Policía de la Ciudad no sólo se da en medio de una fuerte polémica, sino que además implica un gasto millonario. El Ejecutivo porteño planea gastar hasta $24 millones en su compra. En un principio, se adquirirían 400.

Según consignó El Cronista, el Ministerio de Justicia y Seguridad porteño –al mando del vicejefe, Diego Santilli-, avanza en los preparativos para la compra de armas de descarga eléctrica -Taser o similares-. Las pistolas llegarán en tandas desde el exterior.

Así, la primera entrega será de aproximadamente 60 unidades y comenzarán a verse en las seis líneas del transporte subterráneo a partir de marzo. Antes, los efectivos porteños tendrían una capacitación con integrantes del Batallón de Operaciones Especiales (BOPE) de la Policía del Brasil. Llama la atención que se trata de fuerzas radicalmente distintas: una trabaja sobre la seguridad ciudadana, mientras que el otro es un cuerpo de élite cuasi militarizado.

Santilli sugirió que cada una de estas pistolas podría costar unos u$s 300, pero fuentes policiales ligadas al proceso elevaron muy por encima el valor que podría abonarse por cada una, según informó El Cronista. En territorio porteño estiman que cada arma implementada, luego de pagar los derechos de importación, la capacitación del personal y demás, podría significar un monto aproximado de u$s 1500 por unidad.

Teniendo en cuenta que se propone incorporar 400 de estas pistolas, el gasto a computar del presupuesto ministerial alcanza los u$s 600.000. Tomando la reciente cotización del dólar, $ 22,8 millones. Pero, con un tipo de cambio fluctuante, podría ser necesario desembolsar hasta $ 24 millones.

Esto ocurre en sintonía con el ministerio nacional de Seguridad, comandado por Patricia Bullrich, quien definió dotar a los agentes policiales que trabajan bajo tierra con estas armas. Y en medio de fuertes críticas de organismos de Derechos Humanos, así como del sindicato de trabajadores del subte, donde comenzarán a usarse.